La frustración no es un problema. Es una oportunidad.
Es ese momento incómodo en el que algo no sale como esperaban, y donde, si están bien acompañados, pueden aprender a regular lo que sienten, tener paciencia y volver a intentarlo.
En los niños, la frustración suele aparecer cuando:
• un juego no les sale como quieren
• pierden en una actividad
• no logran hacer algo solos
• tienen que esperar o seguir un límite.
La resiliencia es la capacidad de superar dificultades, adaptarse y seguir adelante. En casa, las familias pueden ayudar mucho acompañando estas emociones con calma y comprensión.